noviembre 26 2018

Equidad de género: Indispensable para el desarrollo sostenible

Por: Patricia Independencia Obregón Robleto

Empoderar a las mujeres y promover la equidad de género es fundamental para acelerar el desarrollo sostenible. Poner fin a todas las formas de discriminación contra mujeres y niñas no es solo un derecho humano básico, sino que además, tiene un efecto multiplicador en todas las áreas de desarrollo.

Construir una sociedad libre de violencia contra las mujeres y la niñez es responsabilidad de todas y todos; sin embargo, uno de los grandes desafíos para alcanzar la equidad de género es la deconstrucción de patrones de relaciones desiguales que generan violencia contra las mujeres y la niñez.  De acuerdo con la Declaración de Viena, no se puede hablar de derechos de las mujeres sin hablar de derechos de la niñez y viceversa.

Pero… ¿Qué es violencia?

Naciones Unidas define la violencia contra la mujer comotodo acto del que resulte, o pueda tener como resultado un daño físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública o en la vida privada”.

En Nicaragua, se han creado leyes de protección a la niñez y a las mujeres contenidas en el Código de la Niñez, Código de Familia y la Ley 779, Ley contra la violencia hacia las mujeres. Estas normas pretenden proteger a las mujeres y niñez de la violencia, incluida la violencia patrimonial, laboral, acoso, abuso callejero, entre otros.

La violencia contra las mujeres y la niñez se manifiesta muchas veces en acciones cotidianas socialmente interiorizadas, tales como: empujones, puntapiés, acoso callejero (justificado bajo el seudónimo de “piropos”). Asimismo, comentarios y actitudes que atentan contra su bienestar emocional.

Las mujeres no sufren violencia únicamente por ser mujeres, sino también al ser víctimas de discriminación por edad, condición física, estado conyugal, entre otros aspectos.

En relaciones de pareja se normalizan las “miradas” que detonan celos, el control en las actividades diarias y se toma a la mujer como objeto de posesión sin capacidad para pensar, sentir y actuar por cuenta propia. Lamentablemente, las mujeres no son vistas como merecedoras de derechos.

En Nicaragua, según cifras del Instituto de Medicina Legal (IML), 1 de cada 3 mujeres han vivido violencia en algún momento de su vida. Este comportamiento multicausal y multifactorial, genera bajo rendimiento en las condiciones de vida de las mujeres, pero también se traduce en menor productividad, baja autoestima, mayor número de enfermedades, atraso social y económico.

Cada hora ocurren dos delitos sexuales en Nicaragua, según datos del Instituto de Medicina Legal (IML). En el 2017, el IML atendió a 16,000 víctimas de violencia sexual, el 47.5% de los casos fueron niñas menores de 13 años.

Las pericias más practicadas en la investigación de delitos están relacionadas a lesiones físicas, violencia intrafamiliar, violencia sexual y violencia psicológica.

Estas estadísticas evidencian las desigualdades en el respeto al derecho a la integridad física y psicológica de mujeres y niñez en general, pero además esta disparidad genera enormes brechas en el desarrollo social, dado que los diversos tipos de violencia crean traumas que trastocan el ser integral de la víctima y afectan su espacio relacional a nivel, emotivo, comunitario, laboral, espiritual y reproductivo.

Asimismo, los tratos desiguales entre los hombres y mujeres, minimizan su acceso a la participación política, a la educación y salarios competitivos. Por lo tanto, les hace tener una posición con gran desventaja en comparación a las oportunidades que los hombres puedan tener.

World Vision Nicaragua bajo el compromiso de propiciar relaciones y condiciones más justas y humanas para la niñez y comunidades más vulnerables del país, implementa desde 2017, un proyecto que contribuye a prevenir la violencia y promover la equidad de género en las comunidades de Bilwi y Siuna, en la Costa Caribe Norte de Nicaragua.

Con el proyecto, se busca transformar dichas comunidades porque tienen condiciones socioculturales, políticas, agroclimáticas y económicas desiguales en comparación con el pacífico, centro y norte del país.

Es fundamental, que cada persona tome el compromiso de defender los derechos humanos de las mujeres y niñez, es decir, debemos promover cambios a nivel personal, espiritual, social y económico a fin de que la sociedad nicaragüense, goce de contextos justos y seguros para el desarrollo equitativo entre mujeres y hombres de todas las edades, condiciones físicas, etnias y culturas.

Desde nuestros roles nos comprometemos a trabajar para que las mujeres y niñez en Nicaragua tengan una vida libre de violencia. ¿Y vos? ¿Te comprometés?

* La autora es Directora del proyecto de género de World Vision Nicaragua para la Costa Caribe Norte

1 comment

  1. Me gusta el artículo para compartir en un grupo para la prevención de la violencia.

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